El fin de vida de algunos materiales se potencia más si se recogen y desechan en la recogida de residuos orgánicos. El único caso se da en las cestas enmalladas compostables, donde la malla de celulosa, certificada según la norma EN13432, nos permite desecharla en la basura orgánica. La peculiaridad radica en la capacidad de la malla de celulosa para permitir que los productos respiren y que los clientes vean el contenido de los paquetes.